Comunidad Católica de Langley Park

Misión San Camilo

Frailes Franciscanos de la Provincia del Santo Nombre

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Primer Domingo de Adviento


Meditación: Marcos 13, 33-37


Hoy es el Primer Domingo de Adviento y acabas de recibir una invitación que dice: “El Dios Altísimo solicita el honor de tu presencia con motivo de la entrada de su Hijo en este mundo.

Este gran acontecimiento sin precedentes será seguido por una gozosa celebración en dos lugares: el cielo y la tierra. El evento tendrá lugar el 25 de diciembre, y se te exhorta a dedicar las próximas cuatro semanas a prepararte para las festividades.”

¡Bienvenido al Adviento, tiempo de esperanza y expectativa! Durante este mes, probablemente participarás en varias reuniones familiares, y seguramente volverás a repetir las tradiciones: comprar regalos, decorar el hogar, preparar cenas especiales, etc.

Y para coronar todas estas celebraciones, el propio Jesucristo vendrá y te visitará. Tal vez no sepamos cuándo va a venir, pero sabemos que sin duda vendrá, pues él lo prometió. Ahora mismo está preparando dones especiales de gracia y bendición que te concederá a medida que abras tu corazón.

¿Qué tipo de regalos traerá? Principalmente, cosas que te harán recordar el amor del Padre; un nuevo sentido de esperanza cuando te toque enfrentar dificultades; un nuevo entendimiento y sabiduría, que puedes compartir con tus seres queridos; una sensación de libertad de la culpa, mientras depositas tus pecados y fallas a sus pies. Y, sobre todo, la paz y el gozo cuando él te asegura que te tiene grabado en la palma de su mano.

¡Así pues, acepta la invitación hoy día! Haz todo lo que tengas que hacer para mantenerte despierto y preparado para recibir a Jesús y sus regalos. Trata de dedicar un poco de tiempo a la oración diaria y leer la Escritura. Anda a confesarte de manera que puedas librarte de todo lo que obstaculice tu camino, para que recibas el amor y los dones del Señor.

Jesús quiere celebrar contigo. Y te da todo un mes para prepararte. Paso a paso, día a día, puedes acercarte más al Señor, y sentir que él se acerca a ti también.


“Amado Jesús, acepto con gusto tu invitación. Por tu Santo Espíritu y tu gracia, ayúdame a estar listo para recibirte cuando vengas el día de Navidad.”


Isaías 63, 16-17. 19; 64, 2-7
Salmo 80(79), 2-3. 15-16. 18-19
1 Corintios 1, 3-9